Sexo de pago: mujeres que deciden disfrutar del sexo y cobrar por ello

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Sexo de pago: mujeres que deciden disfrutar del sexo y cobrar por ello

El perfil de la prostitución ha sido motivo de estudio de un tiempo a esta parte por Cáritas, que sin embargo ha llegado a conclusiones sesgadas al considerar en un mismo saco tanto a escorts profesionales como a mujeres que sufren explotación sexual. Los resultados de su estudio apuntan a mujeres con cargas familiares y que vienen de contextos de pobreza estructural y exclusión social. Si quieres saber más del estudio, aquí tienes una noticia de Agencia EFE donde se hacen eco de dicho estudio.  

Pero como decimos la explotación sexual no es la tónica para todas las mujeres que responden a la etiqueta de “puta”. Hay muchas mujeres que ejercen libremente, que de forma libre y sin ninguna presión o coerción han decidido su camino profesional. Las acompañantes profesionales de Felina Valencia son un claro ejemplo. Y viven de ello cómodamente igual que un informático vive tranquilamente de programar. No es una opción que les conlleve problemas psicológicos ni de ningún otro tipo, como a menudo se suele achacar a las mujeres que tienen sexo por dinero.

Una de estas mujeres que actúa (y también habla) libremente es Natalia Ferrari.

Putas por elección: Natalia Ferrari, punta de lanza de un colectivo amplio

Se ha hecho conocida por no ocultar ni su nombre ni su cara ni su profesión, y por conceder entrevistas (como ésta en El Confidencial) donde habla alto y claro de lo que hace y de por qué lo hace. Y “porque quiere” es un muy buen resumen. Ferrari es feminista y una de esas personas que rechazan morales, etiquetas, prejuicios… de otras personas porque se rige por sus propias normas.

Y eligió ser puta. Como ella dice, “está mejor trabajando como puta que en un McDonald’s o de teleoperadora”. De hecho ya ha trabajado de ello y esa esclavitud de horarios y presión no iban con ella. Ahora hace lo que quiere cuando quiere. Y está muy contenta con su opción.

Ferrari no es la única que ha decidido follar y que a cambio le paguen. Hay otras tantas mujeres que lo hacen, de nombre público o anónimas, chicas que inician su jornada laboral en agencias de escorts o locales y la acaban en reservados o en casa de los clientes. Y viven muy bien con ello. Las podrás encontrar en sitios como Felina Valencia.  El sexo al fin y al cabo es consustancial a la especie humana y el grado de libertad personal de cada uno/a de nosotros/as indica cuán abiertamente vivimos esa esfera.

¿Te ha sorprendido el enfoque del artículo? ¿Conoces a alguien que haya tenido experiencias en locales como Felina Valencia? ¿Habías oído hablar de Natalia Ferrari? ¡Esperamos tu comentario! Y ¡comparte el post en redes sociales!

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